Leila Janah, fallecida en 2020, fundó Samasource, LXMI y Samaschool a lo largo de una carrera construida en torno a lo que ella llamaba "impact sourcing" (externalización con impacto), canalizando trabajo digital hacia personas de comunidades de bajos ingresos en lugar de tratar la reducción de la pobreza como una cuestión de ayuda humanitaria.
Samasource ofrecía formación digital y externalizaba trabajo técnico a personas de regiones desfavorecidas, dando a los trabajadores una vía de acceso a la economía digital que no dependía del lugar donde habían nacido.
Su argumento de fondo era que la dignidad y unos ingresos sostenibles importaban más que la caridad, y que la tecnología, orientada deliberadamente hacia la inclusión, podía hacer accesible la economía digital a las personas a las que de otro modo pasaría por alto.