La 74.ª sesión del Comité Regional para África de la Organización Mundial de la Salud (OMS) comenzó esta semana en Brazzaville, Congo, y reunió a casi 1.000 delegados, entre ellos el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, y ministros de salud de 47 Estados miembros. Este encuentro decisivo busca abordar desafíos sanitarios urgentes en el continente, con especial énfasis en el brote de Mpox en curso. El comité de este año está poniendo un foco reforzado en el Mpox, una preocupación sanitaria que se propaga rápidamente por África y más allá.
El Director Regional de la OMS para África subrayó la necesidad de un nuevo enfoque: «Estamos colaborando estrechamente con los Estados miembros, brindando un apoyo sólido para desarrollar planes de respuesta integrales», señalando la determinación de abordar esta epidemia de forma más eficaz que en crisis anteriores. La estrategia renovada de la OMS va más allá de contener los brotes; busca fortalecer los sistemas de salud en toda África.
Las discusiones abarcarán las reformas de la OMS, el fortalecimiento del papel de África en la gobernanza sanitaria global y la lucha contra la mortalidad infantil prevenible, lo que refleja un enfoque integral de la seguridad sanitaria en el continente. La amplia experiencia de África en el manejo de enfermedades como la malaria, la meningitis y el cólera ha dotado al continente de una experiencia única en la respuesta a epidemias.
Joy Phumaphi, Secretaria Ejecutiva de la Alianza de Líderes Africanos contra la Malaria, destacó esta resiliencia: «África ha enfrentado epidemias durante siglos. El actual brote de Mpox es un desafío, pero no es un territorio desconocido». La República Democrática del Congo (RDC), en el epicentro de la crisis de Mpox, ha visto una rápida transmisión del virus en África central y oriental y más allá. Funcionarios de la RDC, presentes en la sesión de Brazzaville, subrayaron la necesidad crítica de colaboración internacional e intercambio de conocimientos para mitigar el impacto de la epidemia.
En respuesta al creciente brote de Mpox, la OMS ha presentado un Plan Estratégico de Preparación y Respuesta, con el objetivo de frenar la transmisión de persona a persona a nivel mundial. Esta iniciativa, que se extiende de septiembre de 2024 a febrero de 2025, busca 135 millones de dólares en financiamiento para reforzar la vigilancia, aumentar la conciencia pública y fortalecer los servicios de salud para un manejo eficaz del virus.
Varias organizaciones sanitarias internacionales se han comprometido a aportar recursos adicionales, reconociendo la urgente necesidad de reforzar la infraestructura sanitaria de África. La OMS sigue comprometida a aprovechar la experiencia de África en el manejo de epidemias y a proporcionar los recursos necesarios para prevenir futuros brotes. La sesión de Brazzaville también destaca discusiones clave sobre mejoras a largo plazo en la infraestructura sanitaria de África.
Estas incluyen reformas transformadoras de la OMS, la ampliación de la influencia de África en los debates sanitarios globales y la implementación de intervenciones específicas para reducir la mortalidad infantil prevenible. Estas conversaciones subrayan la necesidad de un cambio sistémico para asegurar el futuro sanitario del continente.
Ante el aumento de las amenazas sanitarias globales, la importancia de la cooperación internacional nunca ha sido tan evidente. Las discusiones del Comité Regional de la OMS subrayan que la gestión de epidemias requiere esfuerzos coordinados entre las naciones africanas y los socios internacionales. Al reunir recursos y experiencia, África busca construir defensas más sólidas frente a futuras crisis sanitarias. Mientras el mundo continúa enfrentando desafíos sanitarios persistentes, la necesidad de estabilidad y resiliencia en la inversión se vuelve cada vez más crítica.
Las inversiones estratégicas en sistemas de salud y en la preparación ante epidemias son vitales para garantizar la seguridad sanitaria global a largo plazo. Las discusiones del Comité Regional de la OMS para África enfatizan que los enfoques sólidos y adaptables en materia de inversión sanitaria son esenciales para mitigar el impacto de futuras emergencias de salud.