Ante una población en edad de trabajar cada vez más reducida, el Gobierno de Japón introdujo siete medidas en el marco de una enmienda a la Ley de Empleo de Personas de Edad Avanzada, diseñadas para facilitar que las personas sigan trabajando hasta los 70 años.
Las medidas incluyen opciones de jubilación diferida, programas de reincorporación laboral, apoyo a la colocación laboral y ayudas financieras para quienes opten por el trabajo autónomo o creen una empresa, además de apoyo a las personas que trabajan a través de organizaciones sin ánimo de lucro.
La población en edad de trabajar, es decir, las personas de entre 15 y 64 años, había caído a 75,451 millones en 2018, su nivel más bajo desde la década de 1950, y se preveía que se redujera en torno a un 30% para 2049. Las estimaciones del Gobierno sugerían que aumentar el empleo entre las personas de 65 a 69 años podría sumar 2,17 millones de trabajadores, 8,2 billones de yenes en ingresos laborales y 4,1 billones de yenes en consumo. Aproximadamente el 65% de los japoneses mayores declaró que deseaba seguir trabajando, pero solo el 46,6% lo hacía en ese momento.